sábado, 29 de noviembre de 2014

Capitulo 11

Celia

Intenté mantener la calma y volví a meter la pistola en su caja.
Me pegué una ducha y me senté al borde de la cama cubriéndome con las sábanas y mirando atentamente la caja como si lo de su interior fuera a salir por su propia cuenta.
Para no mentir diré que tenía muchísimo miedo,¿Quién demonios le regala a una mujer una pistola?
Removiendo las sábanas descubrí que había una nota de papel entre ellas.

Arqueé una ceja y la cogí.
"Esta pistola es para que me pegues un tiro si quieres.
Pero antes tengo que verte.
a las 19:00 en el puente Pew
atentamente,
..."
Una vez mas,"algo" en esa carta me volvía a poner nerviosa como antes cuando estaba delante de aquel edificio.
Eran las 18:30.
Lo que ponía el bello de punta eran esos puntos suspensivos. 
"Atentamente,
..."
¿Quién sería? ¿Qué quiere de mi? 
Pero todas esas preguntas solo eran el principio de la última de ellas. ¿Debería de ir?
Y esta vez,la curiosidad me pudo mas que el miedo,además con una pistola entre las manos nada podría pasarme.
Me quité el pijama y me vestí.
Me puse el bolso y abrí la cremallera de este.Cogí la pistola y la metí dentro,lo volví a cerrar y bajé.
-¿Dónde vas?.-Dijo mi madre.
-He quedado.
-¿Con quién?
-Con una amiga.
Ella arqueó una ceja. Su cara de sorpresa no era de extrañar sabiendo que no me quedaban muchas amigas,por no decir que las había perdido todas.
-Pásalo bien.-Me dijo.
Besé sus mejillas y salí de casa.
Cuanto mas me acercaba al parque mas nerviosa me sentía.
Tenía miedo incluso de mi misma,suena ridículo pero no era muy agradable tener un arma mortal en el bolso.
Ya había anochecido y las sombras de la ciudad ennegrecida yacían por los rincones de callejas y suelos.
Cuando llegué al puente,esperé y cuando dieron las en punto alguien detrás mía me llamó con una tranquila y ronca voz.
-Celia.
Al girarme le pude ver la cara enfocada por los farolillos.


El corazón me dio un vuelco demasiado grande,sentí que algo dentro de mi se removía. Ese "algo" que me hacía poner el pelo de punta volvió a mi.
-¿Qui..quién eres?.-Dije.
El sonrió y mi piel empezó a ponerse de gallina.
-Jack Reynor.-Me extendió la mano.
Me lo pensé un segundo y la agarré. Un chispeo me recorrió la palma.
Me separé de el y con ánimo de poder hablar por fin,todas las palabras se me olvidaron.
-Ya veo que no puedes hablar.-Dijo con la misma voz ronca.
Negué con la cabeza mientras le miraba atentamente.El volvió a sonreír sin despegar los labios.-No tengas miedo,no te voy a matar ni nada de lo que te esté pasando por la mente.
Entonces pensé en la pistola pero mis ganas de preguntar se volvieron a esfumar.
-Zayn y Max trabajan para mi y me he enterado de que se han pasado un poco contigo y con tus cosas. Quería pedirte perdón personalmente y decirte que jamás volverán a molestarte.
Lo último que quería escuchar eran esos nombres.
-Gracias,pero no entiendo porque tu....-Me cortó las palabras que por fin salían.
-Porque siento la necesidad de ayudarte. Y si necesitas algo,pídemelo a mi,no confíes en nadie.-Dijo.
Arqueé una ceja.
-Sé que soy el último tío al que recurrirías pero te aseguro que esa sería la opción mas incorrecta.
Solo me limitaba a escucharle y a mirarle.
Cogió mi mano otra vez para darme la despedida y otra corriente recorrió la palma.
-Buenas noches señorita y por cierto,ya sabía que no te atreverías a sacar la pistola de tu bolso y apuntarme.Guárdala porque te hará falta.
Se separó de mi y se fue,perdiéndose entre las sombras del parque y allí me quedé yo,con los ojos muy abiertos e intentando hacer una recopilación de los hechos en mi cabeza.
¿Qué me acababa de pasar?
Estaba completamente bloqueada,no daba crédito a nada.




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